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domingo, 22 de septiembre de 2013

Libros de texto demasiado bélicos

No me resisto a mencionar un estudio que publiqué en ABC elaborado por el Instituto Catalán Internacional por la Paz (ICIP), donde se denuncia un exceso de belicismo en los libros de historia de 4º de ESO editados en catalán y se aconseja poner más énfasis en las soluciones no violentas y en las repercusiones que las guerras tienen en la población. Me temo que las conclusiones serían extrapolables a los manuales de otras comunidades autónomas. Y solo desear que las recomendaciones dadas por los autores, que cuestionan la invisibilidad de las mujeres y de asuntos relacionados con el medio ambiente, no caigan en saco roto.
Primera Guerra Mundial

El informe se titula "Análisis de los libros de texto de ciencias sociales desde una perspectiva de paz (4º de ESO, 2008-2011) y ha sido elaborado por el Observatorio de libros de texto del ICIP, creado por el Parlamento de Cataluña en 2007 con la finalidad de fomentar la educación y la cultura de la paz. Se trata de un análisis de siete libros de texto;editados en catalán de materia de ciencias sociales de 4º nivel de ESO. El equipo está formado por tres historiadores y/o profesores de Historia de secundaria, tres investigadores de la Escuela de Cultura de Paz y un coordinador del ICIP. Los libros abordan materias históricas como el "Absolutismo y la Ilustración", "Liberalismo y Nacionalismo", "Imperialismo", "España y Cataluña en el siglo XIX", "La Revolución industrial", "La Primera Guerra Mundial" o "La URSS, un nuevo modelo de estado".
Según los autores:
"Los textos describen muchas más experiencias de violencia y de guerras que de paz, y al hablar de las guerras no siempre se explican las causas, y menos veces aún se explican las consecuencias sobre las personas. Aunque quien más las sufren son las personas, se pone énfasis en el nivel político". 
En este sentido, los autores recomiendan que los libros incluyan referencias respecto a la posibilidad de resolver los conflictos de forma no violenta "mostrando más ejemplos de resistencia no violenta y reflejando el hecho de que las luchas sociales son conflictos que pueden aportar transformaciones sociales". Asimismo, aconsejan visualizar que las decisiones dirigidas a dar respuestas violentas a los conflictos a menudo tienen responsables que se pueden identificar, de manera que el ejercicio de la violencia no quede impune".

domingo, 15 de septiembre de 2013

Atragantados con el inglés

¿Qué nos pasa con el inglés? La intervención de la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, en la presentación de la candidatura de esta ciudad para los Juegos Olímpicos de 2020, ha reavivado la polémica sobre las carencias idiomáticas de nuestros políticos en particular y de los españoles, en general. Vaya por delante que, a mi entender, el inglés de Botella es correcto, superior al de muchos tertulianos que ridiculizaban una actuación que, eso sí, fue algo histriónica. Pero es cierto que nuestro país tenemos un problema atávico con este idioma. Cuenta Miranda Carter en su libro "Anthony Blunt. El espía de Cambridge" (Tusquets) que a principios de los años treinta del siglo XX, el director del Museo del Prado fue a dar una conferencia a The Courtauld Institut of Art (Blunt fue director de este centro):
"Cuando el director del Museo del Prado dio en inglés la primera de las tres charlas que estaban previstas, los estudiantes solicitaron que las dos siguientes las diera en castellano, porque 'no sabían español, pero pensaban que en este idioma tendrían más lógica'".
Ana Botella
Un estudio elaborado en 2012 por EF Education First indicaba que los españoles han mejorado su dominio del inglés, pero aún queda mucho por hacer. Según esos datos, nuestro país se sitúa en el puesto número 18 en una lista mundial de 54 países. Por debajo están Portugal, Argentina, Corea del Sur, Japón, Francia o Italia. Holanda y Escandinavia lideran el ranking mundial en el dominio de inglés, idioma que forma parte de la vida diaria de los ciudadanos.
Pero no somos los únicos a los que se atraganta el idioma de Shakespeare. En una entrevista publicada en 1996 en "La Vanguardia", el director griego Theo Angelopoulos confesaba:
"Hablo muy mal el inglés. Pertenezco a una generación que rehusó voluntariamente aprender inglés por principios".
¿Patriotismo? ¿Rechazo a una lengua colonizadora? No son los nacionalismos los mejores consejeros en materia educativa. Pero algo de eso hay en la resistencia de determinados gobiernos a potenciar el aprendizaje de determinados idiomas, lo que da lugar a situaciones absurdas, como la pretensión de determinados independentistas catalanes de dar más relevancia al inglés en el sistema educativo en detrimento del castellano por entender que ésta es una lengua impuesta. Como si no existiera imperialismo inglés.