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martes, 18 de agosto de 2015

La Brigada Tuitera


Sin una justicia con garantías no hay democracia. Puede que esa sea una verdad universalmente reconocida, como diría la escritora Jane Austen, pero desgraciadamente, los gobiernos no suelen tener entre sus prioridades la protección jurídica. Y como ocurre en otros ámbitos, es la iniciativa privada la que mueve conciencias. La Brigada Tuitera es un grupo de profesionales que luchan por "una Justicia sin tasas y para todos, independiente y dotada de los medios necesarios para cumplir su función". Han elaborado un manifiesto en el que exponen sus objetivos y son muy activos en las redes sociales. Yo me me he sumado a ellos. De hecho lo hice inconscientemente hace dos años -creo que, por desgracia, sigue vigente-, al publicar un artículo en ABC titulado "La teoría de la selección adversa" que reproduzco a continuación:

"La Justicia catalana ha sido pionera en muchas cosas. En delitos ecológicos, pues envió a la cárcel al primer empresario acusado de verter residuos tóxicos. En juicios rápidos, pues fue en esta comunidad donde se empezaron a instruir causas en quince días. En detenciones por conducción ebria, pues nunca antes un borracho había pasado una noche en el calabozo por conducir bajo los efectos del alcohol. Y también en casos de corrupción. Los años noventa del anterior siglo fueron prolíficos en investigaciones que afectaban a políticos. Y ya entonces se hablaba de conspiraciones y de pactos entre partidos para taparse las vergüenzas. Pero jueces, policías y fiscales continuaron con su trabajo, que se saldó con éxitos -ex consejeros de la Generalitat y dirigentes políticos se sentaron en el banquillo, algunos casos muchos años después-, fracasos -Banca catalana o el caso Casinos se cerraron en falso- y decepciones -aquel juez corrupto, azote de la burguesía y de la casta política, que acabó procesado-. Que esa forma de investigar la corrupción fuera imperfecta no se debía a vacíos legales o a la ausencia de leyes más duras: el problema, entonces y ahora, reside en la falta de medios personales y materiales de una administración, pilar fundamental del Estado de Derecho, que sólo mejora a golpe de titular y que es víctima de una enorme hipocresía social.
Porque ni ayer ni hoy, atentar contra el medio ambiente o conducir ebrio han sido conductas que merecieran un reproche penal, como tampoco son vistos como delitos graves defraudar a Hacienda, el tráfico de influencias o la malversación de caudales, tipos todos ellos que el Código Penal condena con penas elevadas, pero que apenas son castigados en las urnas. La lucha eficaz contra la corrupción no pasa por cumbres políticas, como la que ha convocado para esta semana el presidente Artur Mas, o cambios legales, como los que se han comprometidos impulsar los partidos políticos, sino por dedicar más partidas presupuestarias a la Justicia y reducir la injerencia del poder ejecutivo.
El excesivo intervencionismo de nuestros gobernantes puede dar lugar a lo que en el ámbito económico se conoce como la selección adversa, que se produce cuando el Estado aprueba tantas normas que es incapaz de garantizar su control porque, o bien los inspectores no dan abasto o ellos mismos se vuelven delincuentes. Es decir, que el propio sistema sería el que seleccionaría o generaría a sus corruptos".

jueves, 13 de noviembre de 2014

El caso Artur Mas

Hablo de aquí y ahora, es decir, de la descarada presión del Gobierno del PP sobre la Fiscalía, que debe determinar si el presidente catalán Artur Mas y otros consejeros del Gobierno autonómico han incurrido en delito al impulsar la votación sobre la independencia de Cataluña el pasado 9 de noviembre, pese a la suspensión del Tribunal Constitucional. Lo digo porque es muy posible que el PSOE también ejerciera este tipo de "tutela" cuando gobernaba sobre las actuaciones de un ministerio público que se debería despolitizar para que el ciudadano vuelva a confiar en una institución tan básica para un Estado de Derecho como es la Justicia. Los populares han instado a los fiscales a que actúen ya contra el dirigente nacionalista en diversas declaraciones públicas. Desconozco cómo acabará este asunto y quizá finalmente se deduzca que Mas incurrió en desobediencia, pero al igual que un juez puede llegar a ser sancionado por lanzar opiniones personales sobre el "proceso catalán" -recordemos el caso del juez Santiago Vidal, cuyo activismo independentista fue objeto de expediente por parte del Consejo General del Poder Judicial-, un político debería abstenerse de decirle a la Fiscalía o a los jueces lo que tienen que hacer, e incluso ser multados.

jueves, 18 de julio de 2013

Sanfermines y la sentencia de la minifalda

www.rtve.es
Escribo sobre la barbarie en los sanfermines, no de la barbarie de los sanfermines. Es decir, que no entro a valorar si esta fiesta popular, en la que el hombre se enfrenta al toro (a mi entender, en condiciones más igualitarias que en las corridas donde el muere el animal previa tortura), debe prohibirse o no, sino en los efectos colaterales que genera. Que estos encierros son más noticia cuanta más sangre y heridos haya, es algo políticamente incorrecto, pero estrictamente real. Que hay una postiza indignación cada vez que se produce un tapón humano en la entrada de la plaza, algo que ha ocurrido en varias ocasiones y que una locutora comparó -a mi juicio con razón- con la tragedia del Madrid Arena, es tan verdad, como que esta tradición despierta el morbo que todos llevamos dentro. Pero hay límites a esta sinrazón. A este espectáculo brutal se ha unido la imagen, no menos atroz, de jóvenes magreadas por los mozos que las rodean. La foto fija, y ésta es la que utilizan quienes justifican esos abusos, muestra a chicas riendo mientras son víctimas de tocamientos. Y digo víctimas porque, vaya por delante que esos tocamientos constituyen oficialmente un delito. Así lo dice el Código Penal.
No sabemos qué sucede antes o después de esas sonrisas congeladas. No sabemos si están borrachas y/o consienten que esas garras estrujen sus pechos. Pero hay quien alega que son ellas quienes se ponen en esa situación de riesgo, algo que me recuerda muchísimo aquella "sentencia de la minifalda" en la que un juez justificó los abusos sufridos por una joven porque ésta pudo provocar al agresor con su indumentaria. Eso ocurría en 1989. Un año antes se estrenaba la película "Acusados", protagonizada por Jodie Foster, en la que una joven es víctima de una múltiple violación, pero en primera instancia es ella la acusada de haberlo provocado.
Con todo ello quiero decir que resulta muy peligroso el argumento de que esas jóvenes magreadas en los sanfermines se lo tenían merecido. Porque aplicando esa lógica, podría llegarse al extremo de atenuar la condena de un hombre que asesina a su mujer porque previamente ésta le había insultado (¿provocado?).

sábado, 4 de mayo de 2013

¿Peligra la paz social en España?


La casualidad ha querido que coincidan en el tiempo la acción desesperada de un albañil en paro que "quería matar políticos" y que disparó contra dos policías en Roma, y el lanzamiento de un proyecto audaz y polémico, "La Revolución de los Ángeles". Se trata de cortometraje de ficción ideado por Oriol Clavell en el que enfermos terminales sin nada que perder matan a políticos en un país dominado por la corrupción y el desempleo. La producción, que busca financiación mediante el micro-mecenazgo, ya ha recibido críticas sobre un supuesta incitación a la violencia, algo bastante absurdo si se tiene en cuenta que se trata de una recreación, como tantas otras que se han llevado al cine, como por ejemplo la película "V de vendetta", inspirada en el cómic de Alan Moore, que tiene como protagonista al subversivo "V". Oculto tras una máscara de Guy Fawkes, este revolucionario lucha contra un régimen totalitario mediante técnicas que bien pueden calificarse de terroristas. Esa máscara es muy utilizada en manifestaciones y protestas antisistema actualmente.


Sin embargo, esa nueva producción invita a reflexionar sobre dónde están los límites de la resistencia humana o hasta dónde puede el hombre aguantar situaciones que pueden acabar en degradación. En una entrada anterior de este blog titulada "De como el desempleo puede convertirnos en verdugos" citaba a Hannah Arendt, de la que siempre se extraen valiosas lecciones. Esta pensadora cita a Montesquieu, quien sostiene que "las leyes gobiernan las acciones de los ciudadanos y las costumbres gobiernan las acciones del hombre". Para luego advertir de que:
"La caída de las naciones empieza por el socavamiento de la legalidad, ya sea porque el gobierno que ostenta el poder abusa de las leyes o porque la autoridad de su origen se hace dudosa y cuestionable. En ambos casos, las leyes dejan de considerarse válidas".
En sus escritos, Arendt analiza la estrecha frontera que convierte a un terrorista en un héroe cuando el objetivo de sus acciones es el totalitarismo. Sólo recordar que tras la creación del Estado de Israel, responsables de actos terroristas cometidos contra la presencia británica en Palestina se convirtieron después en gobernantes del nuevo país judío.
Según Arendt, la libertad es consustancial al ser humano y la justicia, al ciudadano, lo que induce a plantearse qué es más importante, lo primero o lo segundo. ¿Qué ocurre cuándo se pierde la libertad? Pues muy posiblemente que el concepto de justicia se relativice, por lo que es posible que reaccionar ante el creciente paro, los desahucios, la corrupción o la insolidaridad mediante métodos delictivos pueda llegar a ser tolerado e incluso admirado socialmente. Y tal como están las cosas, ya hay cada vez más personas que se preguntan: "¿Por qué no ha estallado (aún) la violencia en España?". Así se titula un interesante artículo publicado en Yorokobu en el que los expertos atribuyen la relativa paz social existente en nuestro país a la dispersión de la identidad social, la percepción de que no se han agotado las alternativas no violentas, el endurecimiento policial preventivo o la falta de una chispa que encienda realmente la mecha social.

martes, 12 de marzo de 2013

"Black Mirror"

"Black Mirror" es una serie de televisión fantástica, sorprendente, inquietante. Que hace reflexionar sobre nuestras servidumbres morales, sociales e incluso tecnológicas. No desvelaré ningún detalle de estos cortos, pero intensos episodios, pero hay un capítulo de la segunda temporada que me ha hecho pensar sobre la finalidad del castigo. Hay diversas teorías penales al respecto. Una de ellas es puramente retributiva, es decir, que al delincuente se le condena simplemente porque ha cometido un delito, algo muy parecido a la ley del Talión (ojo por ojo...). Esta doctrina, ya superada, parte de una fe absoluta en el orden social y no entra a valorar por qué se ha roto ese orden.
Otra teoría es la preventiva, es decir, que la pena persigue intimidar al resto de los ciudadanos. Se trata del castigo ejemplar, el que pretende intimidar a la sociedad, objetivo que encierra una cierta racionalidad que choca con el hecho de que los mecanismos de motivación del delincuente no son racionales. Sus valores no son los normales. Se plantea entonces la posibilidad de tratar al culpable para corregir su conducta, pero surgen nuevas dudas: ¿la finalidad es reinsertar al preso o mantener a salvo a la sociedad? Y se puede ir más allá: ¿los tratamientos penitenciarios sirven de algo?
Esas son las dudas que plantea un solo episodio de "Black Mirror". Imaginad lo que dan de sí las dos temporadas.

sábado, 18 de agosto de 2012

La guerra fría de Wikileaks

La Justicia determinará si Julian Assange, el fundador de Wikileaks, es o no un delincuente. Estados Unidos todavía no ha decidido si es culpable de revelación de secretos, mientras que Suecia tampoco ha concluido aún si se le puede acusar de agresión sexual. En cualquier caso, estaríamos hablando de delitos comunes, pero la decisión de Assange, legítima en lo que supone su estrategia de defensa, de pedir asilo a la Embajada de Ecuador en Gran Bretaña, ha provocado un grave conflicto diplomático con aires de guerra fría, pues enfrenta a países tradicionalmente aliados de Estados Unidos con los que se identifican con Rusia. Es decir, capitalismo contra comunismo, aunque bien es cierto que ninguna de esas grandes potencias se ha pronunciado a día de hoy.
Pero son muchos quienes ven en la persecución de Assange una "caza de brujas" donde la libertad de expresión es la principal víctima.
Gran Bretaña considera que la condición de refugiado otorgada a Assange no entra dentro de los supuestos que contempla el Derecho Internacional Humanitario, aunque resulta curioso que estas reflexiones vengan de un país muy dado a la excepción legal. En 1987, a raíz de la muerte de un policía inglés en la Embajada libia, aprobó una ley que suspende la inmunidad diplomática y que podría invocar ahora para entrar en la Embajada ecuatoriana para detener a Assange. En los años setenta, en pleno conflicto con el IRA, también se modificaron las leyes para prolongar la detención por supuestos casos de terrorismo.
Puede que los motivos que han llevado a Ecuador a proteger a Assange sean más políticos que humanitarios -tiene como aliados a países anticapitalistas como Bolivia y Venezuela-, pero hay que valorar que este país ampara actualmente a la mayor población de refugiados de América Latina, un total de 55.000 personas, la mayoría procedente de Colombia, según los datos de ACNUR. Un cifra que iguala al total de refugiados que los 30 países de la UE aceptó el año pasado, 59.465.

sábado, 11 de febrero de 2012

Desafección judicial

La Justicia siempre ha ido por detrás de la sociedad, principalmente por falta de medios humanos y materiales. Esta administración, sempiterna cenicienta de los poderes públicos, es algo así como el trueno, que siempre suena después del relámpago. Y si antes eran factores externos los que alejaban el mundo judicial del ciudadano, ahora son causas endógenas. Es decir, que nuestros responsables judiciales parecen estar empeñados en acentuar esa desafección a propósito. Que la portavoz del Consejo General del Poder Judicial, Gabriela Bravo, haya asegurado que "no todos los imputados son iguales" en referencia a Iñaki Urdangarín constituye una de las declaraciones más desafortunadas de la historia democrática judicial. En relación a este caso, también hemos sabido que se han abierto diligencias contra el juez instructor para averiguar la procedencia de las filtraciones del sumario, algo que no tiene precedentes. En ambos casos, son los medios de comunicación quienes sufren los daños colaterales de esas dos posturas, que ponen trabas al derecho a informar y ser informado. Pero llueve sobre mojado. La actuación de algunos gabinetes de comunicación más dedicados a limitar ese ejercicio que a facilitarlo, ha provocado un retroceso en la labor de los periodistas especializados en tribunales, quienes comienzan a tener verdaderos problemas para filmar juicios o acceder a fuentes de las que muy a menudo sólo se requiere una aclaración técnica para poder informar con rigor. Que yo recuerde, el número de investigaciones judiciales frustradas por la interferencia de la prensa es ínfimo. En cambio, destaco como hecho más que positivo que, a finales de los noventa, una víctima del llamado violador del Vall d'Hebron identificó a su agresor gracias a las imágenes del juicio que se retransmitieron por televisión.

domingo, 15 de enero de 2012

"Copycat" nazi

He leído el excelente reportaje de Jesús García sobre la vida en prisión del librero Pedro Varela
http://www.elpais.com/articulo/reportajes/nazi/Varela/siembra/cruces/gamadas/prision/elpepusocdmg/20120115elpdmgrep_8/Tes y me recuerda la película "Copycat", protagonizada por Sigourney Weaver y Holly Hunter. Al igual que el personaje que interpreta Harry Connick Jr. -un asesino en serie encarcelado-, el filonazi condenado por ganarse la vida vendiendo libros que difunden ideas genocidas también tiene una corte de admiradores que le escriben cartas a la prisión, supongo que para pedirle consejo. Imagino a Varela/Connick humedeciendo con la lengua el borde de los sobres para cerrar unas misivas de alto contenido revisionista en las que se permite aleccionar a unos fans encantados de imitar su vida y obra.

domingo, 1 de enero de 2012

Mal gusto y peor calaña

En una ocasión leí unas declaraciones del fiscal especial de delitos de odio y discriminación de Barcelona, Miguel Ángel Aguilar, en las que invocaba una sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, según la cual "la incitación al odio no requiere necesariamente el llamamiento a tal o cual acto de violencia ni a otro acto delictivo". Añadía que "los discursos políticos que incitan al odio basados en prejuicios religiosos, étnicos o culturales representan un peligro para la paz social y la estabilidad política en los estados democráticos". Si esto se añade que el artículo 510 de nuestro Código Penal castiga el discurso del odio y de la discriminación xenófoba ¿a qué espera el ministerio público para ilegalizar Plataforma per Catalunya? El líder de este partido, Josep Anglada, comparó ayer a la primera niña nacida en 2012 en España con una "invasión por el útero" por ser de origen inmigrante. Mal gusto y peor calaña.

sábado, 31 de diciembre de 2011

¿Se cura la heterosexualidad?

Homenaje a los gais en  la Ciutadella
A mí me parece tan absurda la pregunta que da título a esta entrada como plantearse si la homosexualidad tiene cura. Unos grandes almacenes vendían un libro donde se trata esa condición sexual como una enfermedad, lo que ha causado una gran polémica. El daño colateral es que se ha dado una publicidad gratuita a ese escritor, un perfecto desconocido hasta la fecha. Denunciar injusticias tiene esos efectos colaterales, pero hay que seguir haciéndolo. A los "skin heads" que mataron a golpes a un transexual en el parque de la Ciutadella de Barcelona en 1991 les encantaba aparecer en los medios de comunicación porque, al parecer, eso les daba notoriedad entre sus insustanciados colegas. Hoy, un monumento recuerda esa atrocidad a escasos metros de donde ocurrió el asesinato. Visitarlo emociona.