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sábado, 26 de noviembre de 2016

Inmigrantes de primera y de segunda



Asiento de "El sevillano"
Tenía una asignatura pendiente que superé hace un par de semanas, consistente en visitar el Museo de Historia de la Inmigración de Cataluña (MHIC), situado en Sant Adrià de Besós, municipio limítrofe con Barcelona. El objetivo era darme un baño de nostalgia, es decir, ver el vagón de "el Sevillano", ese tren con el que los inmigrantes andaluces se trasladaban a la capital catalana en busca de una vida mejor, expuesto en el MHIC.
De pequeña, yo cogí varias veces ese tren --en Sevilla le llamaban "el catalán"-- para ir a ver a mi familia a Linares (Jaén).
Aquellos veranos calurosos en el patio de la casa del pueblo y las escapadas a Almería y su Cabo de Gata todavía virgen, son inolvidables. También lo son los viajes con mi madre en ese "Sevillano" dividido en compartimentos, el trayecto nocturno interrumpido sin piedad por el revisor exigiendo ver los billetes; la primera luz del día, el viajero que te ofrecía comida, la ilusión por llegar a la estación de Linares-Baeza, donde nos esperaba mi tía; los nervios por bajar deprisa el equipaje, pues el tren seguía hasta Sevilla... Obviamente, en aquel entonces no existía el AVE y viajar en avión era impensable, pues los precios y las combinaciones --ni siquiera recuerdo si había aeropuerto en Granada-- eran prohibitivos.

domingo, 6 de septiembre de 2015

La acogida de refugiados sirios es asumible


Europa, dicen algunos, no puede acoger a todos los refugiados sirios que huyen de la guerra. Las imágenes de personas hacinadas en las estaciones de tren impactan y al mismo tiempo, abonan esa teoría simplista e interesada. Vayamos a las cifras, que tanto nos gustan. El viejo continente, donde residen 300 millones de personas, debería ofrecer asilo a un millón de personas. Es decir, un 0,1% de la población total. El presidente de FundiPau, Xavier Masllorens, recordaba este fin de semana en una interesante entrevista en Catalunya Ràdio, que Canadá tiene regulada por ley la acogida de inmigrantes anual y considera que un 1% respecto a la población autóctona es asumible. Una cifra muy superior a ese 0,1%. Si envidiamos a países más avanzados que nosotros, envidiémosles en todo, también en su talante solidario.

lunes, 25 de mayo de 2015

Gracias a todos los Rodríguez

Ha sido un placer conocer a José Antonio Rodríguez, un encantador abuelo de 83 años lleno de vitalidad y de historias que contar. Nacido en Gor, un pequeño pueblo de Granada, emigró a Barcelona en busca de un futuro mejor como tantos andaluces en los años sesenta. Durante más de tres décadas, trabajó en Seat, empresa de automoción a la que después se incorporaron su hijo y su nieto. Tres generaciones de Rodríguez que han ayudado a levantar la economía de este país. Este es el reportaje que publiqué en ABC el pasado domingo:

El motor de la economía

"El abuelo José Antonio es picarón y lo sabe. Con 83 años muy bien puestos, agarra del brazo a esta redactora y, mientras recorre la cadena de producción de la que fue su empresa durante tres décadas, le confiesa al oído: "A mí este trabajo me dio la vida".
Los Rodríguez son el pasado, el presente y el futuro de España. José Antonio (Pepe) conoció la posguerra, pero también el despegue de una industria que revolucionaría las costumbres de la sociedad española. Su hijo, que heredó nombre y vocación, ha vivido el salto a los mercados internacionales y la durísima crisis económica que ha sufrido nuestro país. Al más pequeño, David, le toca asistir al fin de la recesión y a la consolidación de un sector, el de la automoción, motor de la economía española.
Los tres aman su trabajo. Sobre todo Pepe, que, como muchos andaluces, un buen día decidió subirse al "Sevillano" –así se llamaba al tren que cubría el trayecto entre Sevilla y Barcelona, aunque en Andalucía era conocido como el "Catalán"– para probar fortuna en una tierra donde trabajadores procedentes de toda España ayudaron a levantar un sector industrial en auge.
José Antonio nació en Gor, un pueblo de 800 habitantes de Granada. Con 6 años, se trasladó con sus padres a Guadix, donde trabajó en la estación de ferrocarril. Ya casado y con dos hijos, cogió su maleta de cartón y, acompañado de la familia de su hermano, emigró a Cataluña. Se instalaron en Santa Coloma de Gramanet (Barcelona), donde, durante cinco años, compartieron piso ambas familias. "Primero trabajé en la obra, luego en una fundición en Badalona. Hasta que un amigo me dijo que buscaban gente en Seat. Tuve que engañar a mi antiguo jefe para presentarme en la fábrica", explica. Recuerda perfectamente el día en que se incorporó a la planta del polígono industrial de la Zona Franca, situado a los pies de la montaña de Montjuïc: el 23 de diciembre de 1968.

jueves, 8 de enero de 2015

Payo Today, reivindicación gitana

"Este diario NO es real, pero desgraciadamente la manera de comunicar las noticias sí lo es..." Así se presenta Payo Today, una iniciativa de la Fundación Secretariado Gitano que pretende alertar sobre el trato que se da a la comunidad gitana en los medios de comunicación. Así, este colectivo le ha dado la vuelta a la tortilla y publica noticias del tipo "Sanidad asegura que los payos son la fuente de contagio del ébola", "Iglesias avisa que acabará con la casta paya del '78", "Reyerta entre payos en alta mar" o "Obama legalizará a millones de payos inmigrantes". ¿Cómico? No tanto si se hace el ejercicio de sustituir en esos titulares la palabra payo por gitano, algo que ocurre con demasiada frecuencia en la realidad.

Portal del diario digital Payo Today

viernes, 5 de diciembre de 2014

Creer en la bondad de los desconocidos

("Siempre he creído en la bondad de los desconocidos". Blanche DuBois en "Un tranvía llamado deseo")

Vendedor ambulante (FOTO: Anna Kaiser)
Me contaron esta bonita historia. Un joven subsahariano que practicaba la venta ambulante en el paseo de Gràcia de Barcelona se acercó a una mujer rumana que,a pocos metros, pedía limosna y le dio algunas monedas. "Solidaridad entre pobres", pensé. Dos extranjeros ayudándose en medio de la artería comercial más cara y glamurosa de la Ciudad Condal. El gesto, me dije, había sido bello. Pero cuando repetí lo ocurrido a una amiga, ésta me contestó:
-Seguramente le dio dinero para que no le robara el género
Odié a esa amiga durante muchos días. Todavía hoy me irritan esas palabras. No porque encierren una verdad, porque no las creo. Sino por la combinación de incomprensión, desprecio e incluso hostilidad que encerraban.

jueves, 2 de octubre de 2014

Esperar 20 años para ser español

¿Es una broma? El despacho de abogados Legalcity informa de que, en Santa Coloma de Gramenet (Barcelona), las citas previas para presentar un expediente de nacionalidad por residencia se conceden para principios de 2021.Explican que los demandantes deben esperar 10 años de residencia para comenzar el proceso, luego siete años de espera por la cita previa, a lo que hay que añadir más dos años de tramitación del expediente, más un año para la jura de nacionalidad. En definitiva, que un extranjero debe esperar 20 años para ser español.
¿Burocracia? ¿Trabas disuasorias? ¿Rechazo al "otro"? Llegan a mis manos estos datos en plena lectura de "Inmigrantes y ciudadanos. De las migraciones masivas a la Europa fortaleza" (Editorial Siglo XXI España), de Saskia Sassen, quien derrumba algunos mitos y creencias sobre este asunto. Asegura esta catedrática de Sociología en la Universidad de Columbia que:
"La historia demuestra que, en coyunturas críticas, reconocer las reclamaciones del inmigrante acaba ampliando los derechos formales de los ciudadanos"
También relativiza el "efecto llamada":
"Aunque un Estado careciera de los medios técnicos para controlar sus fronteras, la inmigración era un proceso selectivo: no todo el mundo dejaba áreas pobres para desplazarse hacia otras más ricas"
Cita previa facilitada por Legalcity

lunes, 14 de abril de 2014

Ocho apellidos "chonis"

(Artículo que publiqué en ABC el 7 de abril de 2014)

Imagen de la película "Ocho apellidos vascos"

Definitivamente, lo de Jordi Pujol y las «chonis» tiene algo de tensión sexual no resuelta. Que el pasado viernes, el ex presidente de la Generalitat repitiera el mismo discurso de hace tres años respecto al éxito de un soberanismo poligonero, solo puede interpretarse como una obsesión por el exotismo del arrabal. Está claro que al longevo convergente le marcó mucho la canción de «Els Catarres» donde un nacionalista se enamora de una joven castellanohablante, que es algo así como la clásica historia de Romeo y Julieta, pero en versión «In the guetto».
El padre de la saga Pujol-Ferrusola nos lanza mensajes confusos: ¿Es catalán aquél que vive y trabaja en Cataluña? o bien ¿es catalán aquél que se integra vía idioma? ¿Hay que ser patriota o nacionalista para disfrutar del paraíso catalán? Los franceses distinguen perfectamente entre ambos conceptos, como es el caso del nuevo primer ministro Manuel Valls, cuyos padres eran inmigrantes catalanes. Ellos sí, no los andaluces considerados «inmigrantes» en Cataluña, territorio español. Todos hemos caído alguna vez en ese error, incluido el socialista José Montilla, un «charnego» a los ojos de la esposa de Pujol, Marta Ferrusola, quien confesó en 2008 que le molestaba «mucho» que «un andaluz con nombre en castellano» accediera al cargo que ocupó su marido. Si le molesta ese nombre, qué no dirá de los ocho apellidos catalanes más frecuentes, según el Instituto de Estadística de Cataluña: García, Martínez, López, Sánchez, Rodríguez, Fernández, Pérez y González. Por este orden. Lo que bien merece la anunciada segunda parte de esa película que arrasa en las taquillas «Ocho apellidos vascos», pero en clave catalana.
Encontramos en el ranking ese «Fernández» del discurso hiperclasista que Pujol le soltó a la cara a Montilla, con quien debatió en un acto celebrado en Sant Adrià de Besós (Barcelona), un feudo socialista situado en el lado opuesto de «Upper Diagonal». Montilla volvió a las andadas, a expiar sus orígenes recordando que él mismo es «inmigrante» (sic) y defiende la «nación catalana» (sic). No sé si vale la pena el esfuerzo porque, tal como dijo en su día el presidente de Unió, Josep Duran Lleida, el votante de CiU es más culto que el del resto de formaciones políticas mientras que el votante socialista permite en Andalucía que los parados tomen el sol en la plaza del pueblo con el dinero del catalán trabajador. Lo dicho, que una cosa es el patriotismo y otra, la supremacía nacionalista, aquélla que denuncia el hablar incomprensible de los niños andaluces (Artur Mas «dixit»).
Qué superado ha quedado ese dicho según el cual, Convergència tiene el dinero y Unió, el pedigrí. En CiU el clasismo se reparte alícuotamente entre sus miembros, sean nuevos ricos o con ilustre apellido.

domingo, 30 de marzo de 2014

Todos somos inmigrantes

Protesta de inmigrantes. (Foto: Thomas Hawk)
Todos somos inmigrantes. Pero la pobreza o el miedo marcan el hecho diferencial. Nos llegan noticias preocupantes desde Europa, donde España y sus alambradas en Melilla no son el mejor ejemplo para abordar una cuestión difícil, porque como bien dice el periodista Lluís Foix en su artículo "Hostilidad al forastero": 
"Europa no puede acoger a todo el mundo. Pero debe tratar a las personas que intentan llegar con la dignidad que merecen. La construcción de muros y alambradas no ha dado nunca resultados positivos en la historia. Tampoco abandonar a su suerte a quienes están en peligro de naufragio y muerte a pocas millas de tierra europea. Y mucho menos, claro está, disparar contra extranjeros. La convivencia en el interior de Europa se deteriora a causa de una crisis que provoca populismos que tienen en común la xenofobia. Aumenta la hostilidad al forastero interno y externo. El humanismo fundacional de Europa está en horas bajas".
Los populismos se traducen en Francia en un aumento de la extrema derecha y, en nuestro país, en la aparición de una vergonzosa ONG que reparte comida en Valencia solo a las personas indigentes con nacionalidad española. Suiza ha aprobado en referéndum limitar la entrada de extranjeros, mientras que Alemania ha decidido expulsar a los inmigrantes que no logren empleo antes de seis meses para evitar el llamado "turismo social", ínfame expresión en la que se mezcla de forma obscena ocio y precariedad.
Solo advertir que ese populismo al alza se basa en leyendas urbanas como la que asegura que lla administración da más facilidades a los foráneos para abrir comercios o que éstos tienen trato de favor en los servicios públicos sanitarios o educativos. Caer en el discurso xenófobo es fácil y, por los visto, rentable electoralmente. Atención al "racismo invisible" que denuncia el Informe anual SOS Racisme según el cual, el 51% de los casos que llegaron al Servicio de Atención de Denuncias (SAiD) de esta ONG catalana no se denunciaron.

viernes, 5 de julio de 2013

Burka, velo y San Pablo

Mujeres con burka (Amnistía Internacional)
Difícil decir "sí" o "no" a la prohibición del burka que Francia aprobó hace varios años, con la consiguiente condena de Aministia Internacional -considera que es una violación de los derechos a la libertad de expresión y la religión, y que potencia el riesgo de que la mujer sea recluida en casa-, y que ahora está a punto de implantarse en Cataluña, con el rechazo de SOS Racismo. El debate político en torno al uso del velo integral en una comunidad autónoma donde hay asentado un importante colectivo musulmán, viene de lejos y, tras varias intentonas, el Gobierno catalán está decidido a regular esta indumentaria. Existe un precedente, el del Ayuntamiento de Lérida, el primero en España en prohibir el "burka" y el "niqab", pero la normativa aprobada fue anulada por el Tribunal Supremo por entender que esa materia de carácter religioso no puede ser regulada por una ordenanza municipal, sino por una ley del Parlamento catalán. Así lo hará la Cámara catalana, a instancias de la Generalitat, tras afrontar el dilema sobre qué departamento debía ocuparse de este delicado asunto y, de paso, cuál de ellos se atribuía el mérito: ¿Bienestar Social, por la vía de la inmigración y la protección de la mujer?; ¿Vicepresidencia, por tratarse de un asunto religioso?; ¿Interior, por cuestiones de seguridad? Finalmente se ha decantado por este último y avanza que prohibirá el velo integral en espacios públicos.
De esta forma se soslayan reproches sobre una supuesta vulneración de la libertad de culto o la contradicción que supone pretender garantizar los derechos de la mujer, cuando en España, las monjas católicas son obligadas a llevar velo, prenda que no es equiparable al "burka", pero que está prohibido en las escuelas públicas francesas.
Leo en el demoledor "El libro prohibido del cristianismo" (Editorial Robinbook), escrito por Jacopo Fo, Sergio Tomat y Laura Malucelli, que la costumbre católica de que la mujer se cubra la cabeza se debe a San Pablo, quien entre otras lindezas, aseguró que la mujer debe someterse al marido "porque el hombre es su cabeza", por lo que las mujeres casadas deben cubrirse la cabeza. De lo contrario, dijo el de Tarso, "faltarían el respeto a los ángeles". Los autores precisan que "de este absurdo nació la costumbre de no admitir en la iglesia a las mujeres con la cabeza descubierta, y de obligar a llevar velo a las viudas y monjas".
De las distintas regulaciones que los distintos países europeos han hecho sobre el velo islámico trata un artículo publicado por el diario "El País"

lunes, 1 de abril de 2013

El ascensor social

Museo de Historia de la Inmigración de Cataluña
No me gusta la expresión "ascensor social", una invención del Estado del Bienestar dicen algunos, atribuida a todo aquel que prospera hasta lograr un estatus muy superior al que le correspondería por nacimiento. No me gusta porque suena a superación mediante méritos impropios, como si en lugar de utilizar la escalera, en algunos casos de servicio, una persona jugara con ventaja al utilizar un sistema de elevación mecánico. Admito mi susceptibilidad, soy hija de inmigrantes, pero es fácil caer en la condescendencia cuando se cuentan historias de superación. Calificar a un hombre como "self made man" (¡qué pocas veces leemos "self made woman"!) implica admiración y respeto, pero también una creencia inconsciente en los compartimentos sociales estancos.
Acabo de leer "Claro y Catalán. Testimonio de cuatro años de presidencia" (RBA), un compendio de reflexiones personales del ex presidente catalán José Montilla, nacido a Iznájar (Córdoba) y cuya legitimidad para ocupar este cargo fue cuestionado por algunos nacionalistas recalcitrantes. Asegura que a él esas críticas no le inquietaron demasiado, de hecho pudo explotar su condición de inmigrante, pero no quiso caer en el populismo. Dedica un par de páginas a precisar algunas cosas: